miércoles, 21 de diciembre de 2016

Invierno

La poesía tiene ese don inequívoco; esa capacidad para retratar un universo de sentimientos en pocas palabras. La "poesía" es en sí misma aquello que guarda en sus designios el deslumbramiento de lo sincero, de lo vivo, y de lo bello.



Ardor guerrero el viento gélido
Revoltoso y juguetón
En los campos yermos;
Donde muestra indomable el invierno,
Sus atributos de fiera.


                                 Daniel Rodríguez

lunes, 19 de diciembre de 2016

Al fin, la poesía nos reencuentra

Han pasado muchos días desde aquella mañana de julio en que creímos despedirnos, en que firmamos nuestros poemas pensando que sus últimos versos serían también la rúbrica del privilegio que tuvimos con "¿...Poesía? ...Yo invito".

Pero la poesía es algo vivo, algo tan profundo como el sentimiento mismo -pues es el sentimiento lo que la nutre- que busca en sus horizontes los corazones que laten a golpe de verso, las miradas que se deslumbran con una belleza que hace mejor al ser humano, las manos ardientes de sellar cada día con un poema que dé sentido a la existencia. Por eso la poesía nos salió de nuevo al camino cuando creíamos que había hecho su equipaje para siempre; y vino para despertar las almas y decirnos que debíamos luchar por ese proyecto que tanta ilusión nos regaló.

"¿...Poesía? ....Yo invito" vuelve para difundir el verso entre los jóvenes entusiastas de la belleza que emociona, hace sensibles los corazones y fortalece los sueños fundados en lo posible. 

Ante eso, solo me queda dar las gracias a los poetas que creyeron en la poesía, a los que se sumaron después, y que siguen ahí, a pie de verso, pase lo que pase, sin dejar lugar al desánimo... Su ilusión es el motivo de que esto continúe.

Y gracias a la Biblioteca Pablo Neruda de Arganda y al Ayuntamiento, que han creído en nosotros y nos han apoyado ... Gracias a la poesía que vuelve siempre a recordarnos que la belleza sigue presente en cuanto nos rodea.

                                                                                        Rocío Romero

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Calmar tus heridas


La poesía es infinita en su poder sanador de almas rotas, no hay duda. Pero el poeta, que tiene en sus labios el verso, tiene en sus manos y en su corazón el instrumento que la poesía necesita para llevar su milagro a quien la necesita. La voz del poeta es luz, magia, arte y redención de almas cansadas y heridas.



Me recorría un escalofrío desde la nuca hasta los tobillos,
pasando por el epicentro de tu ombligo.
Me moría de versos,
de verte versar algún suspiro.
Me dormía  entre canciones,
que hablaban de colillas,
de alcohol y heroína.
Y nadie entendía, que yo me moría 
por ser droga;
ser una chica morfina,
que te supiera calmar las heridas.
Que te hiciera dormir en las esquinas.
Sacrificar tu suerte,
por convertirte en la mía.

Que se durmieran las alondras,
al salir el sol.
Por haber estado velándome,
las 500 noches del maestro Sabina.
Pero el ultimo favor que te pido,
es que me devuelvas mis 19 días.

                                             Emilia Ramos

viernes, 11 de noviembre de 2016

Quizá volvamos a vernos ...



[...] Todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan [...].
                               
Pablo Neruda, "Si tú me olvidas"

  Es extraño desplegar de nuevo las velas y dejar, una vez más, que el aire se adueñe del destino de un barco que creímos anclado para siempre. Es extraño sentir tan vivo como al principio algo que pensamos olvidado sin remedio ... Pero la poesía es tan tenaz en su llamada a las almas; tan magnánima en su belleza; tan generosa en su poder salvador de sueños e ilusiones ... que sí, puede que permaneciera dormida, pero siempre vuelve, agradecida, al destino de aquellos que le prestaron cobijo en su corazón. 


  Alguien me escribió algún día unas líneas que nunca olvidaré:
Después de navegar tras su estela todo el año pasado, aprendiendo, volviendo a enamorarme de la literatura y de la sintaxis, de la lengua en toda su extensión, no me queda nada más que agradecer todo este esfuerzo para tirar de mí y de otros tantos cientos de barcos que no estaban preparados para navegar solos. Es este un motivo suficiente como para seguir luchando, sin duda.

  Y ahora, quizá, tengamos la oportunidad de volver a reunir "¿...Poesía? ... Yo invito" gracias a la generosidad de la directora de la Biblioteca Pablo Neruda de Arganda... Poetas, os espera el verso que ya hicisteis vuestro.

                                                                                   Rocío Romero Aguilera 

Bramante



Una hebra de hilo que puede extenderse al infinito; metáfora del aliento poético que queda prendido en el alma con si fuera un hilván que sella el verso para siempre en el corazón.

No sirve su fuerza:
las heridas del corazón
no se cosen
con bramante.
Porque eres tú
quien mueve los hilos para que todo
vuelva a empezar.
Eres tú quien maneja
los de esta marioneta
que soy yo.
Porque sólo tú
tienes permiso
para iluminarme
o destruirme con tu risa.

                                  Gonzalo Gamella

viernes, 15 de julio de 2016

Miércoles, 13 de Julio de 2016

En contra de toda expectativa, el taller sigue adelante; la poesía es aquello que cala tan hondo en el alma que se instala en ella. Y, en la conciencia de que da sentido a la leyes que rigen la andadura de los días, ... es imposible, una vez conocida, prescindir de cuanto significa. 

Por eso nos seguimos reuniendo, seguimos peleando con el calor a golpe de poema vivo e hirviente que da frescor a la vida... La vida, algo que nos pasa pero que podemos hacerla hermosa con el canto que le corresponde; y así, buscamos la tonalidad acorde a esos minutos, a esas horas que debemos hacer preciosos con el sencillo gesto de la emoción... La poesía es el centinela fiel que vela por ello.

Y así, seguimos en "pie de verso". La semana pasada fue el tema del miedo la sugerencia para que todos escribiéramos un poema ... Para la próxima será el tiempo... cura quizá del miedo, pero no de la pasión latente, guía seguro de quien escribe.

Miedo

Llena tu alma de jirones;
y la congela y se para,
separa como si amara
separar los corazones.

Las noches en Babylon,
te tiemblan las manos.
Vas buscando algo de acción,
todo esfuerzo en vano.

Rastrear cualquier rincón
por si va a atacar
la noche de Babylon,
tienes que escapar.

No puedes dormir, despierta,
llega la ansiedad.
Aunque duela, da la alerta,
algo duele de verdad.

Y no es envidia, no es pena,
no es pereza ni apatía,
es el demonio que frena
cada futura alegría.

“Para empezar, diré que es el final,
no es un final feliz, tan solo es un final.
Pero parece ser
que ya no hay vuelta atrás."


                                               Rubén Aguilar, 1º Bachillerato