viernes, 24 de junio de 2016

La niña hoy

Hoy la niña se ha puesto una meta,
y la ha sumergido en la maleta.
Se la ha echado a los hombros,
y cantando la melodía de letras,
ha continuado adelante.
Ha encontrado un lugar,
en el que puede ser ella misma.
En el que puede pensar,
incluso gritar.
La niña camina en el sentido de las libélulas,
y las mariposas le acarician la mano.
En los oídos una canción de Extremoduro va sonando.

Quítate los zapatos, le dice su voz interior.
Y así continua, sin escuchar el reloj.
Tatúate en las retinas el arte de los pintores,
y píntate tatuajes de colores.
Grita hoy, por si mañana es tarde,
que la poesía te ha hecho volver a confiar,
en lo que nunca deberíamos dejar de creer.


                                                   Emilia Ramos, 4º ESO

Te extraño

Hoy me siento en la terraza
en plena noche,
veo el cielo estrellado
y la luna llena
iluminando;
pero a mi su luz no me ilumina,
no me sacia,
esta noche para mi es triste, oscura, fría...
Será que es la primera vez
que te echo tanto de menos,
será que noto el frío de la soledad
más intenso y abrumador que nunca
abrazándome.
Te extraño la verdad:
hace mucho tiempo que no te veo,
que no paso mis horas contigo,
mi tiempo.
Se me derrumba el corazón en mis manos,
se me derrumban mis sentimientos.


El amor el que tu más me haces sentir
me duele porque no te tengo aquí,
a mi lado.
Joder, sí que duele,
duele muchísimo …
quiero besarte, abrazarte,
ver la noche pasar a tu lado,
porque habré desperdiciado el tiempo
que pude haber pasado contigo.
Pero una cosa si te agradezco,
el que sigas aquí, cerca,
después de todo;
el que me apoyes, me animes y me cuides.
Estaré a tu lado mientras tú quieras,
apóyate en mi hombro,
sueña.
Que por la noche,
yo cuidare tus sueños, mi vida,
y, cuando amanezca,
te ayudaré a tenerlos.


                            Mariana Gómez Loaíza, 2º ESO

Siempre hay una última canción

Siempre hay una
última canción;
pero la nuestra
ya se acabó.
Aún recuerdo cuando
soñábamos juntos
pensando que nunca creceríamos
pero ya somos mayores
y tomamos caminos
distintos;
pero siempre recordaremos 
esa canción
que se quedó grabada
en nuestro corazón.
Desde aquí te mando
un abrazo
un recuerdo
venido del pasado
hasta el presente y
esperando
el futuro que nos
depara;
pero lo único
que sé es que
esa canción nunca
quedará en el olvido.


                          Aitor Rodríguez, 2º ESO

domingo, 19 de junio de 2016

¿Y qué pasa con tus labios?

¿Y qué pasa con el mar?
Que aunque se acueste borracho 
siempre de ti, tiene un cacho
y entre tu cuerpo y el hacho,
claro, puede descansar.

¿Y qué pasa en mi cabeza? 
Que aunque esté desesperado
por descansar a tu lado
el amor me da pereza.
Aunque mira, yo te quiero
más fuerte que el mundo entero,
ya lo sabes, miss cereza.



                                                           Rubén Aguilar, 1º Bachillerato

Yo lo permití

Llegas a un nuevo valle
Donde es todo nuevo
Vas caminando mientras piensas
Avergonzado, ridiculizado, triste
Muerto de miedo por volver a
Ser insultado, dices muchas cosas
Pero luego no puedes luchar contra

Tu verdadero ser, y te dejas otra vez
Esas amenazas que no dejan
Pasar a la libertad de hablar,
Pero cuando eres mayor
No te dejas a ti mismo callarte
Por esas palabras necias y sucias.


                           ALBERTO GARCÍA MERINO, 2º ESO

Espectador

Y miro ese árbol que yace muerto y lleno
de resina;
esa puerta de madera
derrumbada y rota
y echando la vista atrás
vi ese árbol
lleno de vida junto con la puerta
abriéndose como nueva
y en ese momento pensé y supe
que mientras lo veía
era espectador
de mi vida tras los años.


                                Alejandro Valbuena, 2º ESO

Descansar

¿Y si la vida es un sueño?
Cuando morimos
descansamos;
lo he pensado
bastante
y  admito que es cierto:
a lo mejor todo esto
es producto
de mi imaginación.
No sé por qué
pero tengo esa sensación;
cuando me ahogo en mis gritos
pienso en ello
y me tranquilizo.
¿Y si esos amigos que decían ser imaginarios
eran fantasmas
que veíamos de chicos?
¿Y si cada año que pasa
es una hora que perdemos
de verdad?
Dios, tengo ganas de levantarme
y dejar esta pesadilla
que algunos llaman “vida”.

                                José Manuel Gómez Benson, 2º ESO