lunes, 11 de abril de 2016

Quiero que sepas ...




Quiero que sepas  
que tú 
eres algo importante en mi vida:
algo efímero, temporal,
como un río que 
en manantial acaba ...
Y así te veo yo ,
lejana pero real

en mi pensamiento;
perdida en lo más profundo 
de lo que soy.
Y así acabará todo 
hundido, 

como un tesoro olvidado,
en el fondo de tu corazón,
triste 

ausente de mi,
y malherido.

                                                  Gonzalo Gamella, 4º ESO

domingo, 3 de abril de 2016

Fernando López Guisado: poesía absoluta, rotunda y verdadera




Eso es el poema:
preservado momento;
siempre rebrotando
incombustible,
aguardándote.
Reconstruyéndose en cada futuro.
Deconstruyéndose en cada sonido.

(“Bajo los tilos”, La letra perdida)

… Así es la poesía de Fernando López Guisado: un rebrotar constante de lirismo, un trepidar de lo cotidiano que se transforma, a través del poema, en sentimiento rotundo y bello a la vez que arrebatador. Es una espera incombustible, poética, en el vibrar del tiempo, de una realidad futura que dé sentido definitivo a un presente a veces desolador… pero de esa espera, dolorosa en ocasiones, luminosa en otras, nace una forma de escribir que agota el sentido último de la emotividad más honda bajo una forma hermosa, colmada de musicalidad, que dota a sus poemas de una perfección indecible.

Fernando nació en Madrid, en 1977. Es poeta:

[La poesía] es una enfermedad que, de pronto, se contrae y se convierte en crónica. […] Puedo dejar (y he dejado) de ser muchas cosas, pero tres de ellas nunca: padre, hijo y escritor.

Es como define él mismo la poesía, una de sus mayores pasiones, o quizá la más alta de todas ellas, porque es poeta, no por oficio, sino por una vocación profundamente arraigada hasta en los rincones más ocultos de su alma. Fernando nació poeta, mira el mundo con los ojos de la poesía, e incluso en la conversación más intrascendente impregna todo de un halo de lirismo y apasionamiento que hace que ni una de sus palabras quede en el vacío.

Soy un poeta y un esclavo.
Un escorpión de metal que se esconde 
por las rejillas de una red interminable.
Un loco al que la soledad de su jornada continua 
y su diminuta madriguera 
han convertido en un vampiro de sentimientos ajenos, 
en un fantasma de imaginación,
en una manifestación mutable 
que se aparece bajo mil nombres cibernéticos:
uno por cada infierno que subyace tras los circuitos,
uno por cada futuro incierto que nos queda por vivir.

                                                  (“Ojos vacíos”, La letra perdida)

Un poeta espléndido que combina la escritura y la crítica literaria con el Radiodiagnóstico. Publicó su primer poemario, Aromas de soledad, con tan solo dieciocho años. Vendrían después El Altar de los Siglos, y Porque nunca fue suyo. La publicación de La letra Perdida con Ediciones Vitruvio en 2012, le situó por su indiscutible calidad literaria, entre los poetas más leídos de su generación.

Entre los precipicios de la madrugada
hay momentos en los que el mundo deja de existir.
Todo parece detenerse.
Son recuerdos fugaces de un eco más anciano que el universo.
Sufro la maldición de tomar conciencia en esos instantes.
Me mantengo inmóvil, haciéndome el dormido
para que la oscuridad no me devore.
Finjo que no escucho susurrar a sus sirvientes por el cuarto
bajo los latidos de mi propio corazón. Intento
apaciguar esa campana que galopa acelerando en mi cerebro,
que pide huir,
que pide a gritos huir igual que verdad entre olas […].

                                                                                         (“Despertador”, La letra perdida)

           Su último poemario es Rocío para Drácula, publicado por Vitruvio en 2014, una obra que viene a confirmar su categoría como escritor, y lo personal y atractivo de su voz poética. Con él obtuvo el "Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2014"; un premio de gran prestigio concedido anteriormente a poetas tan importantes como Ana Ares (2008), Juan Planas (2009), Luis Alberto de Cuenca (2010), José Elgarresta (2011), Paca Aguirre (2012) y Blanca Uriarte (2013).


 Aparece en las antologías: Los jueves literarios de la casa del libro, Memoria y euforiaUna mirada escritaIlusionaria 3Historias del Dragón 2099-b. Organiza, junto a los escritores Elena Muñoz y José Guadalajara, el Ciclo Café Literario de Rivas. Colabora con diversos medios. Conduce la bitácora "Buenas noches Nueva Orleans". Es director académico de la Academia y Agencia Literaria Letras Vivas.

“Un poeta espléndido que combina la escritura, la crítica literaria …” se dijo más arriba; no hay duda de ello, pero lo es más aún que combina su rigor y dedicación al trabajo con una personalidad arrolladora, una sensibilidad infinita y una mirada clara, limpia, quizá marcada por múltiples recodos en el camino, pero siempre dispuesta a ofrecer su mejor yo. Por ello, quisimos rendirle a Fernando un pequeño homenaje en nuestro taller; es menos de cuanto merece, pero sí es cierto que volvió a crearse la magia que surge cuando vuelan sus versos. Surgió con este poema inédito que él mismo, con su amabilidad de siempre, nos prestó, una admiración intensa nacida de esa poesía tan suya que nunca deja indiferente:

Soy ese tipo raro de la ropa oscura y ajada
que camina distraído gastando las aceras
empujando solo un carrito con dos niños
cuando se escapa de su cíclico martes;
el que fue una vez malo y tonto y torpe,
pero que ahora recuerda tu voz, le gusta
hablar de seres que imagina, da la brasa
con libros y pelis viejas de terror inocente
que nadie ve;
soy el lado de la sombra,
el brujo a tientas,
el ardiente fondo,
el escritor
que nunca perteneció a ningún lugar
con su armadura de oro hecha pedazos
cabalgando en soledad hacia el silencio
en otros mundos donde el amor aún resiste
pero se le van secando sus jirones
entre los dedos que se queman
por bajar la luna; soy tantos
que solo puedo ser yo mismo,
transformar en flores cicatrices,
soñar mucho
y tratar de que la noche lo cure todo.
                                     FLG, poema inédito)

... conmover y reanimar aunque queme. En lugar de quebrar corazones su misión estriba en curarlos. Electricidad que ilumina un pasillo a ciegas. Captura de lo invisible ... Eso es la poesía para este magnífico poeta, a ella se debe, y eso es lo que, sin duda, logra. Los versos de Fernando López Guisado llenan, colman toda la realidad circundante cuando los desata ... los versos de Fernando son poesía absoluta, rotunda, y verdadera.

                                                                                    Arganda del Rey, 2 de Abril de 2016



Inquietud


Los sentimientos que se despliegan en un poema son así. Al emprender la escritura, quizá lo que se intenta es dar una explicación a uno mismo de lo que siente, legitimar ese cúmulo de sensaciones, irracionales las más de las veces... Por eso, lo que al principio se cubre luz, puede irse dibujando, y, a través de cada verso, despojarse de cuanto lo hace brillar para quedar sumido en la sombra de una incomprensión que se hermana con la tristeza.


Son concebidas las grandes dulzuras
que hoy dejas verter sobre mi ser.
Y a la par que te redimes, el viento,
el terso viento, me trae el perfume
de tu amor, que no se mueve
sino por plegarias. Y hoy entierro
mi verano por estar lleno de invierno;
y ya no sé si te corono
con laureles, o con espinas.

                                                      Daniel Rodríguez, 2º Bachillerato

Nada


... "Busco en los colores de la tarde", "busco ser llovizna", "busco esculpir ... recovecos a los que huir" ... Constante búsqueda de algo que dé sentido al ahora, a cada uno de los minutos que lanzan su vuelo sobre horas que parecen consumirse discretas. Cuando eso ocurre, hay un destino último donde la nada puede volverse todo, donde guardar el aire incluso y revestirlo de sentido ... Cuando eso ocurre, la poesía llega, y llena la existencia hasta el horizonte más lejano.


Busco en los colores de la tarde,
el trinar del ruiseñor.
el ego poetizado y explotado
de ser, y de ser no ser nada.
Busco ser llovizna de barro
en tus manos de alfarero;
busco solamente el camino tibio
de esculpir de bronce mis palabras.
Busco recovecos a los que huir,
y allí encontrar tu sonrisa despeinada,
las suaves melodías del viento
y, entre el viento, olor a lluvia mojada.
Pues hoy agonizo por buscar
y de buscar me golpeo,
con el arte de la nada, nada.


 Daniel Rodríguez, 2º Bachillerato

Quiero decirte algo

De nuevo el amor, .... es asombroso cómo algo tan efímero, tan cambiante a veces, puede cristalizarse siempre en un verso. La tristeza por la separación, la ruptura, se hace más leve ... más hermosa quizá, si se acompaña de un poema que sea antídoto para el dolor de las horas que más pesan al corazón.

Quiero decirte algo: 
tú me importas,
y yo te quiero a mi manera ...
de esta manera tan mía que es
querer sin hacerte daño.
Quizás podría aprender 

a quererte mejor;
quizá la vida me dejara 
o quizás no...


Pero ahora mismo he de decirte, 
que me mata tu ausencia;
que en todas las calles
donde nos besamos ,
traen a mi 

el más sincero recuerdo.
Y, me siento tan tonto ... 
porque te creía

y tú no me amabas.

Fuiste quien me olvidó  
me rompió lo que sentía;
no conseguí tu sonrisa ...
Y, aún así, yo pido perdón.
Me odio, me odio por todo 
lo que te prometí, 
porque nunca, para ti, 

fue verdad.

                         Gonzalo Gamella, 4º ESO

El más bello día de verano

El amor, tema que jamás se agota, porque cada uno lo siente, cada uno lo percibe, cada uno lo busca de una forma distinta, inédita, única para el que lo consigue y lo guarda. Y no hay mayor felicidad a veces que poder compartir ese turbarse el alma con unos versos que nacen del alma misma.


Hace mucho tiempo que perdí la cabeza, 
por el movimiento de sus cabellos,
por esas maneras,
por cada uno de sus gestos.
 
La he visto seria y eso no se puede 
describir en un poema.

... A veces parece fácil enamorarse
siendo ella el único motivo 
de seguir, así,  viviendo. 


Dicen que los besos 
nacidos de ciertas bocas, 
saben mejor, tienen más aire ...
Ese cuento lo aprendí 
cuando rocé sus mejillas 

y me dijo su nombre ... 
Pero no sabéis lo que es 
caer en un sueño 
y que aparezca, ella, de golpe;
Despertarse y que ella misma
bostece y te abrace ... 
Y luego no sepas cómo 

desaparecer del mundo y así
perder el sentido
por sus palabras.


Muchos versos de otros

intentan contar mi vida
pero ya no me hace falta ...

hace tiempo que escribo los míos .

Perdonad mi insistencia ...

Sé como agacha la mirada ,
se muerde el labio superior y sigue
caminando hacia delante . 
Sé cómo  tocarla para lograr que sonría, 
sé de sus pesadillas y las mil y una anteriores...
Y la he visto, la he visto formar de una tormenta
de arena brillante

en el más bello día de verano.

                            Gonzalo Gamella, 4º ESO

sábado, 2 de abril de 2016

No hay bien otorgado que olvide la Fortuna



[...] Menos envidia teme escarmentado
que venturoso: el mérito procura
los premios aborreces escarmentado.

(Francisco de Quevedo)

... "Como el ígneo ser alado", "las flechas de un querubín trastornado"... son imágenes que remiten a moldes clásicos, al igual que la forma, la factura del poema. Ahí reside la magia; verso a verso se desgrana ese optimismo sustentado por la confianza en una justicia de vida; un tema actual, una cuestión que atañe al ser humano de ahora, pero que es atemporal a su vez, y por ello se puede retrotraer a la poética clásica sin causar extrañeza. Exprimir las posibilidades del tiempo, ese el privilegio del que escribe ahora; aunar referencias para encontrar una voz propia.

Aunque haya sido quemado,
de mis cenizas resurjo
como el ígneo ser alado
que a mi mente acude ahora
al ser por mí venerado.

Aunque haya tocado el fondo
de este mar al que he llegado,
es mi deber remontar
y tomar aire prestado
que me devuelva a la vida
de la que era yo fugado.

Aunque sin más de mis sueños
yo haya sido despertado,
y como caído del cielo
la realidad me he encontrado,
he de volver sin demora
a tener un sueño airado.

Aunque mi corazón sangre
y haya sido envenenado
por una de las flechas
de un querubín trastornado
sé que volverá a latir
por la pasión desbocado.

Y aunque parezca mi fin
por vencido no me he dado
porque sé que en esta vida
no hay ningún bien otorgado
que con tiempo la fortuna
a su entrega haya faltado.

                    Diego Piqueras, 1º Bachillerato