lunes, 25 de abril de 2016

Pienso

La duda a veces se instala en lo más profundo el alma, y hace vacilar irracionalmente extendiendo las alas del desánimo y la incertidumbre. Todo es parte del juego que es la vida; todo es parte de la aventura del tiempo que nos abarca con su abrazo.


Mi mayor obstáculo es la duda 
que se ha forjado en mí
que me obliga a mudar mi nombre 
que hago tuyo
ahora.
Escribo verso libre
sientiendome en el vuelo
eterno de la duda...
Y ya creo que no caigo
pero estoy en la duda 
encarcelado.
Rompí las cadenas
que me ataba
Ya no existe la tristeza
aquella que segaba
lo mejor de mis días.
Ahora ordeno
todos mis pensamientos
pero el tiempo
no me corresponde.
¿Que hago?
¿Que pienso?
No lo sé...
Dudo...
Me hago
Lo pienso
No lo sé...
Dudo...

                        Raúl Martínez, 1º Bachillerato

Instantes de besos

Hay a veces una explosión de júbilo por el amor correspondido, que estalla en besos cálidos, revestida de reciprocidad... es una sensación de inmenso gozo, difícil encasillar en los moldes de un soneto... pero toda medida es válida para un amor sin medida que no conoce límites ni fronteras.

Siempre anhelamos un beso de aliento
pero no existe, no es tan solo un beso;
son muchos, donde me hallo triste y preso
cumpliendo un sueño, viviendo el momento.
En el cual florece ya el sentimiento,
sus labios son olas de un mar travieso
recordándote a ti, tan solo eso ...
quise adorar así tan grande invento.
El encontrarme yo con tu mirada
derrotarme, enamorarme, perderme
donde el corazón no encuentre salida.
Precaución se impone: flecha lanzada
donde la lengua fría quiere arderme
y las manos, caricia desmedida.

                              Raúl Martínez, 1º de Bachillerato

lunes, 18 de abril de 2016

Haikus

Hace unas semanas, casi por casualidad, descubrimos el mundo de los haikus; poesía breve, conceptual, y llena por tanto de un sentido que se condensa en pocas palabras. El arte de la sugerencia, de dar con esa palabra clave que, al tocarla, expande los sentimientos y el significado hasta entrar de lleno, y sin aviso, en el fascinado lector.



El camino de
La iluminación pasa
Por la oscuridad








En el ocaso
La oscuridad camufla
Todas las sombras




El tiempo fluye 
Y con él nos arrastra
Sin paradero

                                                                                         Diego Piqueras, 1º Bachillerato

Es mi destino concreto y rotundo

Es asombroso y admirable cómo, desde el presente, se indaga en la expresión de los sentimientos recurriendo a veces al filtro del pasado... adquieren los versos un toque "aúreo" pero con la calidez y cercanía de las inquietudes contemporáneas. Es una mixtura difícil y admirable cuando se logra.



Me encontraste cuando perdido andaba
Y mi perdición fuiste tú al hallarme
Mas ferviente locura me entregaste
Que hace brotar estos versos de mi alma
Un misterioso ser que me arrebata
Eres tú mi bello y oscuro ángel
Que viniste a asombrar a los mortales
Y a dejar en ellos puesta tu marca
Tanto amor vasto y ciego te profeso
Que por ti iría al mismo fin del mundo
Sin miedo a no tener ningún regreso
Es mi destino concreto y rotundo
Y aquí te lo digo y te lo confieso
¡Mi amor es alto y mi pesar, profundo!

                                           Diego Piqueras, 1º Bachillerato

domingo, 17 de abril de 2016

José Luis Morante: lirismo profundo en el misterio de lo cotidiano


[…] Estoy despierto.
Mientras discurre el día
me acompañas,
a salvo del reloj.

   
(De Ninguna parte, La Isla de Siltolá)
Reviso mis notas sobre José Luis Morante antes de comenzar esta reseña y es difícil emprender la escritura queriendo rendir justo homenaje a este profesor de Ciencias Sociales, excelente crítico y escritor que parece haber establecido una especie de pacto maravilloso con las letras por el que estas se rinden a su pluma, serenas, solemnes.
Ciertamente es difícil, y tratando de hallar comienzo a estas líneas se abre paso en mí el recuerdo tan vivo como lejano, diez años, del momento en que tuve el placer de conocer a José Luis. Yo aún luchaba por conseguir el puesto de profesora de Lengua y Literatura que ahora es mi trabajo y una de mis pasiones; y cumplía asistencia obligada a uno de esos cursos para profesores… Y no sé si es el destino que viene a veces a doblegar el desánimo, porque nunca he olvidado aquella conferencia sobre Rosa Chacel, a cargo del propio José Luis; no solo por su contenido, sino por esa especie de entusiasmo, de ese entregarse a lo que hace que nos transmitió … ese “querer ser como él algún día” en el sentido de poder compartir a viva voz el amor por las letras quedo ahí, como un poso que nos remolca cuando se vencen las fuerzas en aquel camino tan duro de la oposición… Y, al cabo de diez años, volví a hablar con él; yo sigo su labor, porque es encomiable, y porque todos necesitamos un ejemplo de quien aprender; y esperaba encontrar un hombre forjado por sus éxitos, distinto quizá del que yo conocí. Pero hallé un hombre sencillo, feliz con lo que hacía; por un momento me hizo olvidar tantas publicaciones suyas que lo situaban en una escala superior, falsamente inaccesible, y encontré un compañero, un profesor entusiasta profundamente emocionado porque sus alumnos lo acompañaban en la presentación de Re-generación. Así es José Luis Morante, intelectual, sabio… o quizá debamos decir humanamente intelectual con la sabiduría que le han otorgado los años. Lo que sí es cierto es que ha sabido dedicarse a aquello que ama, y hacerlo bien.
José Luis Morante nació en El Bohodón, Ávila, en 1956. Es profesor en el IES Duque de Rivas, en Rivas-Vaciamadrid, ciudad donde creó la revista Luna Llena y coordinó la revista gráfica y de textos Prima Littera durante una década. Fue director del periódico Señales de humo y subdirector de la colección de poesía “Cinco estaciones”. Su obra poética está formada por Rotonda con estatuas, Enemigo leal, Población activa, Causas y efectos, Largo recorrido, Un país lejano y La noche en blanco. Una amplia muestra de la misma se recoge en la antología Mapa de ruta (Maillot Amarillo, 2010). Entre sus premios destacan el Premio Luis Cernuda, el Internacional de Poesía San Juan de la Cruz, o el Premio Hermanos Argensola. Por el conjunto de su obra el Hogar de Ávila en Madrid le concedió el Premio Espadaña. Ha colaborado en diferentes periódicos con ensayos breves y colaboraciones críticas. También es autor del diario Reencuentros, el libro de entrevistas Palabras adentro, Protagonistas y secundarios -un conjunto de estudios sobre poesía contemporánea- y el libro de aforismos Mejores días. Ha preparado cuatro antologías y varias ediciones críticas, entre las que destacan los estudios sobre Luis Felipe Comendador, Herme G. Donis y las ediciones de Arquitecturas de la memoria de Joan Margarit y Ropa de calle de Luis García Montero, ambas para Letras Hispánicas. A principios de 2016, presenta su antología Re-generación, editada por Valparaíso, recogiendo una amplia muestra de la poesía española más joven.
Sin duda alguna, entre sus muchas facetas, José Luis es,  no sólo un gran poeta, sino un apasionado de la Poesía, a cuya difusión dedica gran parte de su trabajo; sobre esa última antología afirmaba: “Tengo la sensación de haber realizado un largo viaje lleno de rincones inéditos. Así que el asombro me dura todavía y con él la certeza de que vivimos un momento creativo de primera magnitud, con poetas que serán una presencia viva en el futuro.”
También soy yo
por la fidelidad a mis contradicciones,
por permitir gozoso,
cuando las plazoletas solitarias reivindican
el silencio y la sombra,
que un silencio me asalte en el espejo,
como un rastro de luz, leve, intangible,
e inicie una liturgia
con frecuencia de rito
de nombres, fechas, gestos
y túmulos de sueños
nadando alborozados en el mar
de una cronología sospechosa.

Tanta dulce mentira esconde a otro.

                          (“Autobiografía”, Causas y efectos, Sevilla, 1997)
“En mi poesía percibo una querencia natural por lo colectivo y una manera de caminar por aceras conocidas. Así que abordo una tradición de normalidad que explora lo novedoso de cada instante repetido y que busca el misterio de las cosas que pasan. Pretendo conocer lo circundante y en ello incluyo mi interioridad”. Así es, una poesía que parte de lo cotidiano, dotándolo de un especial lirismo –elegante, sencillo, fastuoso de belleza-, para ahondar en las profundidades de uno mismo arrastrando al lector que, en su fascinación, sigue verso tras verso una poética que lo ayuda a conocerse también a sí mismo, y a indagar en esa poesía que reside latente en la simplicidad suprema de cuanto lo rodea.
El miércoles pasado, José Luis estuvo muy presente en nuestro taller, con un poema que él mismo nos prestó con esa amabilidad que tan bien lo define. Un silencio mejor que cualquier aplauso predecesor de un sincero entusiasmo fue la respuesta unánime:
Casi nonagenario
-después de quince años de ceguera-
la evocación a tientas del pasado
equivale en mi padre
a resistencia.
El ahora es relente,
una cronología que tortura
con terapias y síntomas,
e ignora el leve aroma
de las flores de invierno.

Mi sedentaria angustia,
a cuerpo limpio,
no deja de pensar en cómo observa
aquello que no ve;
con serena sonrisa
enumera detalles
que debieron ser ciertos
y yo escucho sonámbulo,
mientras cierro los ojos.
Todo pasó, no importa
si el pasado no asiente
o la estricta verdad le contradice.

A veces su mirada resucita.
Posiciona en un mapa
imágenes dispersas.
Su voluntad es luz;
es el tacto que gira el picaporte
para abrir desde dentro
la puerta infranqueable.
           (Del libro Ninguna parte, La Isla de Siltolá, Sevilla, 2013)
Lo que más le debemos es ese alimentar el entusiasmo de otros por las letras partiendo del suyo propio. Un entusiasmo recubierto de esa sabiduría tan propia sin olvidar que no camina solo, porque siempre ofrece su mano al que está dispuesto a emprender un sendero del que bien conoce ya los obstáculos y toda su grandeza.
                                                    Arganda del Rey, 16 de Abril de 2016.



martes, 12 de abril de 2016

Siempre ... Una vida

El verso libre se abre paso como símbolo de la libertad en la creación, en la expresión de los sentimientos. Es difícil, porque no se tiene la belleza asegurada, no se tiene el argumento sólido -quizá el único objetivo en poesía- de la rima y la medida que avalen esa musicalidad buscada. Toda la poesía es riesgo,  atrevimiento, ... toda... pero, a su vez, premia al que acepta su abrazo:

Siempre es doloroso
el estar solo ...
tan solo
como esa hoja que cae 
al llegar el invierno.
Siempre duele
que te vayas sin avisar
como pájaro
que abandona el nido.
Miro el calendario
y veo cómo cuenta 
los días
y tú

sigues sin aparecer.

                             Gonzalo Gamella, 4ºESO

Quizá algún día
sea bueno separarnos ...
un mes, un año,
tal vez una vida.

Quizá no te vuelva
a ver frente a mi;
de aquella forma
como tú te sentabas;
de esa forma 
graciosa
en que te colgaban los pies.

Quizá no vuelva a ver esos ojos,
tus ojos,
que miran a la nada
con ensimismamiento;
o quizá te vea
todos los días
en mis versos ...
y, allí, serás tú
de verdad.

                       Gonzalo Gamella, 4ºESO

lunes, 11 de abril de 2016

Elena Muñoz: la fuerza, lucidez y sensibilidad femeninas hechas poesía


Mujeres, siempre mujeres.
Mujeres, compañeras, amantes,
codo con codo, desbrozando la vida,
iluminando las madrugadas.
(Elena Muñoz, 8 de marzo de 2016)

Hace unos meses, casi por casualidad, tuve el inmenso placer de encontrarme con Elena Muñoz. Yo había oído hablar de ella; había leído cosas suyas, incluso… pero solo tenía esa percepción que me ofrecía mi postura como lectora; me fascinaba la sencillez con que era capaz de decir tanto; la simplicidad bien construida con que atrapaba y hacía vibrar más allá de donde eran capaces de describir las palabras. Uno piensa que el escritor está allí, como congelado entre las líneas de sus obras, pero eso es solo una falsa imagen, pues fue calidez lo que encontré cuando tuve enfrente, para mi sorpresa, a esta mujer deslumbrante. Desde entonces, han sido dos o tres ocasiones más en las que he podido disfrutar del placer que es intercambiar unas frases con ella, y siempre –junto con su sonrisa imborrable- encuentro la satisfacción de comprobar que el éxito puede hacer mejores a las personas.
Elena Muñoz sí, es cierto, es una mujer que ha cosechado grandes logros, pero todo se debe a su trabajo, a su dedicación y a ese saber hacer las cosas que tantas alegrías le ha concedido. Es licenciada en Historia del Arte. Tras años de dedicarse a la docencia, en la actualidad su vida profesional se desarrolla en el campo de la comunicación y el marketing, así como de la  gestión cultural. Colaboradora desde hace años en diversas publicaciones con artículos y relatos cortos, es autora de un blog de gran éxito en las redes sociales, Mi vida en tacones. Se pueden encontrar colaboraciones suyas mensuales en las revistas digitales Culturamas y Este de Madrid.
En 2013 publica su primera novela, Como viento en la espalda (Ediciones Bohodón); y, en 2014, Mi vida en tacones, con la misma editorial, recopilación de artículos y microrrelatos de su blog en Internet. Cuenta también con la participación en las antologías Entre tantos  (Ediciones Bohodón, 2013) Anatomías Secretas (Ediciones Nostrum, 2013) y Laberinto de la dicha y otros relatos (Ediciones Alkaid, 2014) y 35 noches para un sueño (Onix Editor 2014). Hace poco, a principios de este mes, publicó su última obra: Nacidos bajo el signo de Eros (Ediciones Ondina, 2016).


Actualmente es Vicepresidenta Adjunta y primera Vocalía de la Asociación de Escritores de Madrid, y lleva la dirección del área Rivas-Arganda-Corredor del Henares. También en Rivas, tiene a su cargo la Asociación Cultural Letras vivas, una organización dedicada al fomento de la Literatura y de las Artes a través de su difusión en eventos y publicaciones y también escuela literaria y Editorial; a su vez, se dedica a la organización de eventos, patrocinio, edición de libros, y cursos de formación en literatura y artes plásticas
Pero, además de todo eso, aunque parezca increíble abarcar más facetas, Elena es poeta. En 2015 hizo su primera incursión en la poesía con Momentos de arena y hielo. Ella siempre dice que es principalmente narradora, pero que la poesía atrapa; atrapa y, conocida, no se puede prescindir de ella. Así, asegura que no puede abandonar ya el verso –prueba de ello es que sigue promocionando los suyos, los de otros, y la poesía misma- pero tampoco debe hacerlo porque es capaz de transfigurar en lirismo cualquier detalle, mínimo, de la realidad, haciendo de él un poema lleno de emoción y belleza.
Sus manos,
siempre sus manos.
En reposo, en mi cintura,
alas recorriendo cielos.
Sus manos, sus manos siempre,
que hablan cuando su boca calla.
Sueño en soñar
en el hueco de su manos,
siempre.

             (“Sus manos”, 2016)
Ante todo, desea dar a conocer, dar al resto del mundo esa visión tan personal y suya de cuanto la rodea, desvelando al lector la hondura de cada momento que en sus versos se hace único. Es una poesía sencilla en apariencia que encierra todo un universo de sensaciones; una red de significados que se extienden y arropan al lector. Es una poesía –en palabras de nuestro ya conocido Fernando López Guisado, gran amigo de la poeta- que quiere “comunicar, expresar la perspectiva de su yo frente a un mundo que pocos comprenden como ella, desde una experiencia validada por años escuchando e interactuando con los otros […]”. Y es una poesía sensible y profundamente femenina, con cuya intuición descubre rincones de la realidad inéditos para el prosaísmo de lo cotidiano.


Bésame como las olas
besan la orilla de sol y bruma.
Bésame como las olas
y seré entre tus labios agua y espuma.
                                    (“Bésame”, 2016)

El pasado miércoles, tuvimos el placer de “tenerla” entre nosotros, tan presente en ese poema tan querido por ella y en tantas ocasiones muy valorado por su composición así como por el tratamiento del tema: “Los príncipes azules”. Sin duda alguna, sus versos emocionaron y dieron vuelo a las ansias de escribir de nuestros futuros poetas:

Los príncipes azules
no quieren primeros planos.
Están hechos para ser vistos de lejos,
galopando en sus corceles,
con sus cabellos al viento.
Solo quieren ser observados
en vistas panorámicas
de batallas en las que sus armaduras
refulgen al sol.

De cerca, se notan sus cabellos
llenos de polvo,
y sus ojos rodeados de cansancio.
Y huelen a caballo y a cuero,
y a sudor mezclado con sangre
       de sus enemigos.

Cuando vuelven de la guerra
beben y eructan,
cogen la comida con las manos grasientas
y fornican vestidos por las prisas
sin decir nunca «te quiero».

Los príncipes azules no están hechos
para primeros planos.
Entonces, dejan de ser príncipes azules
y solo son hombres asustados
que no quieren morir.

               (“Los príncipes azules”, Momentos de arena y hielo)

Ciertamente, Elena Muñoz es una mujer trabajadora incansable, amante de su trabajo, capaz de ilusionarse e ilusionar con lo que hace. Capaz de trasmitir en cuanto escribe la emoción constante que es para ella la vida, pues reúne en sí misma la cualidad de difundir la poesía y contribuir con su obra a la belleza que esta significa.
                                                                               Arganda del Rey, 11 de Abril de 2016